11 noviembre, 2016

Julian Ibañez y las pelirrojas: "Las pelirrojas no se arrojan al vacío"



Nos hemos reunido con Julián Ibáñez para hablar de género negro, y más concretamente de su nueva novela, "Las pelirrojas no se arrojan al vacío", que presentó hace pocas semanas en el Festival de novela negra Getafe Negro.

Julián Ibáñez nos sorprende con un nuevo personaje: Garrido, un paparazzi que no puede evitar meterse en problemas.

Garrido no tiene escrúpulos. Hizo que se los extirparan cuando decidió ser paparazzi. Acude al velatorio de un empresario de medio pelo para ver si caza algo que vender y es testigo de una escena que nunca debió haber visto: la viuda del difunto —una pelirroja voluptuosa— dejándose querer por un desconocido.


Dispara su cámara dos veces y sale de allí sin saber la identidad del amante de la pelirroja. Ya en su apartamento, comprueba que no ha logrado captar la escena, que las fotos no valen. Ha apretado el disparador demasiado tarde; pero la pelirroja no lo sabe y le ofrece una gran cantidad de dinero y «todo lo que quiera».

Poco a poco, el paparazzi se va dando cuenta de que el tipo desconocido es alguien con mucho poder que —desde las sombras— también quiere hacerse con las fotografías inexistentes, y no le importará matar para conseguirlas. Porque la vida es como un casino: la banca siempre gana.

Da gusto encontrar editoriales independientes que sigen apostando por la auténtica novela negra. En este caso, la editorial madrileña Cuadernos del Laberinto da una lección de estilo y saber hacer al ofrecernos cada pocos meses una nueva, y siempre fascinante, novela de Julián Ibáñez, de quien a estas alturas no cabe duda de que es el bastión más sólido del Harboiled patrio.




-Las Pelirrojas no se Arrojan al Vacío. Un título tomado de una frase de Chadler.
Sí. La frase completa es: “Las pelirrojas no se arrojan al vacío, viven y se marchitan”. Me pareció divertida, muy Chandler.

-Y esta vez el protagonista no es Bellón, el mismo de sus últimas novelas, sino otro tipo de buscavidas: un paparazzi.
Siempre me han gustado los argumentos en los que una fotografía es el eje de la trama, o la resolución del enigma. Como en “Las babas del diablo”, de Cortázar (de donde Antonioni sacó “Blow Up”. Y también el mundo de los paparazzi, como en la “Dulce vita”.

-¿Cree que el mundo del periodismo es tan cínico como lo muestra en Las Pelirrojas… o es aún peor?
Mucho peor, por supuesto. Sobre todo este periodismo de revistas de papel satinado, o programas como “Aquí hay tomate”.

-En esta novela, Garrido, su protagonista, descubre que detrás de cada puerta que abre hay un muro contra el que golpearse la cabeza. ¿Es lo que ocurre cuando te enfrentas al auténtico poder establecido?
Por supuesto. Un tipo como Garrido solo les puede hacer cosquillas. Tampoco su jefa-amante se atreve con ellos.

-¿Alguna vez ha perdido la cabeza por una pelirroja?
Muchas. Siempre que las he tenido delante de mí en una pantalla. Las pelirrojas son algo exótico, no abundan. Siempre las identificas con un fuerte carácter (no te dicen “aquí, no”, se limitan a darte una bofetada y echarse a correr hacia el “sitio”).
 
-¿Cree que es aconsejable hacerlo, aunque sea una vez en la vida?
Claro. ¿Alguien no lo haría? Solo alguno de esos blandengues que escriban novela “enigma”.

-Un amigo mío dice que los problemas no van a venir a casa a buscarte, hay que salir a por ellos. A un bar principalmente. Me parece que Garrido, su protagonista es de la misma opinión.
Sí, a Garrido le sucede eso. Y a veces no necesita salir de casa, se sienta en una silla y oye los problemas subiendo por la escalera.

-En esta novela, como en la mayoría de sus otras obras, las fuerzas del orden no salen muy bien paradas. ¿Cree que eso le resta o le da lectores dentro de la policía?
Los polis no tienen tiempo para leer novelas, les ocupa demasiado atrapar asesinos en serie. De vez en cuando saco a algún poli que va por libre.

-¿La vida es una novela negra o un concurso de la televisión?
Una novela negra, afortunadamente. Si no, no merecería la pena ser vivida.

-¿Volverá a escribir sobre Bellón?
Claro. Todavía es joven. No sé cómo se las arregla que siempre tiene la misma edad.

-¿Y Garrido, el paparazzi, tendrá un segundo libro?
No, de momento. Estoy a la espera de que se meta en algo que no le deje dormir.

-¿Nos podría adelantar algo de su nueva novela?
Es de Bellón. Ha regresado a Móstoles. Se titula “El matón al que engañaban las mujeres”. El título lo dice todo.



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